Cómo aligerar tu problema de peso en 3 sencillos pasos

16

Mar, 2017

¿Has pensado alguna vez por qué te pesa tanto el peso?; ¿qué es lo que te lleva a sentirte tan mal si en realidad estamos hablando de unos kilos de más?

Para muchas personas el sobrepeso supone una carga física y emocional bastante más pesada que el número de kilos que quieren perder. Incluso cuando se trata de pocos kilos, vivimos el peso como un gran problema que nos complica la vida.

A mí me pasó durante años, tanto si quería perder 30 kilos como si en ese momento se trataba de 5, cargar con peso de más me hacía sentir demasiado mal. Luego he podido comprobar que es muy común, en las mujeres que sufren por su peso, esa percepción un tanto desproporcionada de lo que supone tener kilos de más.

La consecuencia es que vivimos condicionadas por unas limitaciones que en realidad no tenemos, así que hoy vamos a ver por qué le ponemos tanto peso al peso, y cómo podemos aligerar esa carga de la manera más sencilla posible.

Lo que hace que te sientas atrapada en el peso es tu interpretación de lo que suponen los kilos de más

“Los problemas no existen, se crean pensando” Albert Espinosa

Estos 3 sencillos pasos te ayudarán a aligerar la carga que añadimos al peso, que es la responsable de que adelgazar se haya convertido en algo tan complicado para ti:

1. Quítale “problema” al peso

¿Quieres perder unos kilos o tienes un problema de peso? en el momento en que pones a los kilos la etiqueta de “problema”, le estás añadiendo carga. Ya no se trata de que quieras adelgazar, ahora tienes que afrontar un problema. Lo curioso es que los problemas sólo existen en nuestra mente, los creamos nosotras mismas en el momento en que decidimos rechazar lo que nos ocurre, de manera que sólo conseguimos complicarlo.

Quitar la categoría de “problema” a los kilos de más, te ayudará a ver con claridad cuál es la mejor manera para ti de alcanzar el peso que deseas. Si en lugar de tener un problema de peso decides que quieres perder unos kilos, el panorama que se abre ante ti es bien distinto. Ahora que te has librado de tu problema, ¿qué te podría ayudar a perder peso?; ¿Cómo sería para ti adelgazar mientras disfrutas de la vida?

2. Decide lo que pones en juego

Lo que te hace sufrir, y aumenta carga al peso, no es el número objetivo de kilos que quieres perder, sino todo eso que añade tu imaginación al hecho de estar gorda o delgada. En realidad, queremos adelgazar con desesperación por todo aquello que creemos que pasará (o no pasará) en función de si pesamos más o menos. Hemos asociado la delgadez a tantas cosas que nos gustaría tener y sentir, ¡que nos jugamos demasiado con el número de kilos que pesamos!

Date cuenta de que todas esas ideas que asociamos al peso están sólo en tu cabeza. Puede que en este momento creas firmemente que te sentirás mejor cuando adelgaces y, por tanto, así será. Pero hay algo más que puedes hacer ahora: decidir que tu peso no va a condicionar más la manera en que te sientes. ¿Y cómo? muy simple: revisando tus pensamientos acerca de lo que supone para ti pesar más o menos. Al fin y al cabo, las ideas que tienes ahora sobre eso no son tuyas… las aprendiste de otros y las has ido integrando como propias a lo largo del tiempo.

3. Abraza tus kilos de más

La tercera gran carga que añadimos al peso es la sensación de que nos ha superado. Es más grande que nosotras. Nos ha ido ganando terreno y, ahora, el peso manda: “Es más fuerte que yo”; “No puedo controlarlo”; “No me siento capaz”; “Sé que al final fallaré”; “Es muy difícil conseguirlo”¿conoces esa profunda sensación de que tienes la batalla perdida antes de empezar? esa es la carga definitiva que nos deja fuera de juego.

Pero, ¿qué pasaría si no se tratara de luchar?; ¿cómo cambiarían las cosas si tus kilos de más no fueran tu peor enemigo? quizá ha llegado el momento de que los mires de frente, los abraces, y te des cuenta de que están contigo, no contra ti. Los kilos de más han cumplido su función, forman parte de tu aprendizaje de vida y, tan pronto como te reconcilies con ellos y contigo, podrás ver que la lucha siempre estuvo en tu cabeza y que, en realidad, nadie te está atacando. En el momento en que los kilos dejen de ser tus enemigos, aligerarás la carga que suponen para ti, y estarás mucho más cerca de conseguir lo que deseas.

 

 


¿Te imaginas cómo sería vivir feliz en tu cuerpo? ¡qué gran liberación! pues déjame darte una buena noticia: no tienes que esperar a adelgazar porque esa felicidad ya está a tu alcance, peses lo que peses. Cuando te das cuenta de esto, es cuando puedes hacer sin sufrir los cambios que son buenos para ti, como cuidar tu alimentación, moverte, descansar bien o tratarte con todo el amor que te mereces. Suena bien, ¿verdad? ¡pues sienta mejor! si crees que ha llegado el momento de hacer las cosas de otra manera, te animo a conocer mi programa AMA VIVE COME, para que puedas valorar si es una buena opción para ti :)

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