Cómo convertir el lenguaje en tu mejor aliado para adelgazar

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Mar, 2017

Tenía 15 años la primera vez que me llamé gorda. En realidad no lo estaba, pero quería verme más delgada. A partir de entonces me llamé gorda tantas veces, que eso fue lo que conseguí: 20 años después pesaba 30 kilos más.

El peso que gané me ayudó a darme cuenta de algo sorprendente: me había convertido exactamente en lo que me decía a mí misma cada día, “gorda”. Así que no me extrañó cuando después estudié que el lenguaje crea realidades, porque lo había vivido en primera persona.

El poder del lenguaje es enorme, y es fácil verlo en ejemplos de este tipo: si a una niña le repiten que es fea, eso es lo que acabará creyendo sobre sí misma y en eso se convertirá, porque vivirá desde la certeza de que lo es, que le condicionará para todo.

Con las personas adultas sucede exactamente lo mismo: repítete cada día lo que eres, y en eso te convertirás. Este es un tema central a la hora de abordar cualquier cambio, incluido la pérdida de peso, así que hoy vamos a ver cómo puedes convertir el lenguaje en tu mejor aliado para adelgazar.

 

 

El lenguaje no solo sirve para describir realidades, ¡también las crea!

“Cuando decimos lo que somos limitamos lo que es posible”

Cada vez que decimos lo que somos, a nosotras mismas o a los demás, no sólo nos definimos, sino que limitamos aquello que creemos que es posible para nosotras. De esta manera condicionamos nuestra realidad, porque no vamos más allá de lo que consideramos nuestra frontera. Pero, ¿cómo creamos esa frontera?, ¿en qué momento decidimos lo que podemos hacer y lo que no?

En general, creemos que esa frontera la establecen nuestras experiencias previas: “no es que lo crea, es que sé que adelgazar es muy difícil para mí porque lo he intentado muchas veces y no lo he conseguido”. De lo que no nos damos cuenta al afirmar esto, es de que somos nosotras mismas las que hemos limitado nuestras opciones de éxito. Si te repites una y otra vez que adelgazar es muy difícil, no lo conseguirás. Se convertirá para ti en un proceso demasiado duro para aguantarlo, porque ya de partida habrás decidido que tú no puedes, que para ti es demasiado.

¿Tanto poder tiene lo que pensamos sobre lo que finalmente ocurre? ¡vamos a verlo!

Tus palabras determinan lo que sientes

Todo lo que pensamos y nos decimos genera en nosotras unas emociones determinadas. Teniendo en cuenta que el torrente de pensamientos es continuo, y nuestra conversación interna de lo más animada, somos auténticas generadoras de emociones, en un proceso automático que desencadena esto: si piensas cosas que te hacen verdadera ilusión, sientes emociones expansivas; y si piensas en algo que te desagrada, inmediatamente te sientes mal.

Lo que sientes condiciona lo que haces

Las emociones que sentimos son las responsables de que actuemos o de que decidamos no hacerlo. Si te dices a ti misma que no puedes adelgazar, que te cuesta mucho, que es muy complicado… tus emociones irán en esa misma línea y no podrás dar los pasos que te llevan a perder peso. Es el momento en que decimos “es que no estoy motivada”, cuando lo que en realidad nos ocurre es que no estamos atentas a lo que nos estamos diciendo. Al repetirse este proceso, una y otra vez, irás reforzando la creencia de que tú no puedes, y limitarás cada vez más tu capacidad de actuar a tu favor.

¿Te das cuenta de lo que supone esto? en todo momento tenemos la capacidad de cambiar el rumbo de nuestra vida, ¡a través de algo tan sencillo como el lenguaje que utilizamos con nosotras mismas!

Tu pasado no determina tu futuro

Da igual si has fallado cien o mil veces, porque ahora conoces la pieza que te faltaba para poder conseguir lo que quieres: ¡¡el lenguaje!! Sólo tienes que empezar a vivir más consciente respecto a lo que piensas y te dices cada día. Si te dices “gorda” y piensas como “gorda”, pones en marcha el mecanismo de emociones y acciones que te mantendrán o convertirán en “gorda”. Lo mismo que si te repites constantemente que eres torpe, lenta o poco interesante. ¡Simplemente tienes que cambiar tus palabras!

Durante los 6 meses en los que perdí 20 kilos, me repetía una y otra vez que cada día estaba más delgada, y un montón de mensajes positivos más. Cuidé lo que pasaba por mi cabeza y elegí conscientemente lo que quería pensar y decirme, escogiendo aquellas palabras que me acercaban a lo que yo quería ver en mi vida. No dejé espacio a la posibilidad de no conseguirlo, y me lo repití a diario hasta que sucedió.

Ahora que conoces el poder del lenguaje para crear tu realidad, ¿qué quieres decirte?; ¿qué palabras te ayudarían a conseguir lo que quieres?

 


Muchas personas con las que trabajo me dicen que no pueden hablarse de manera positiva porque no se creen lo que están diciendo. Es normal que al principio te cueste si estás acostumbrada a criticarte, pero piensa en esto: te has hablado con dureza durante años y no te ha funcionado. ¿Por qué no pruebas a validarte a ver qué pasa? ¡no tienes nada que perder por intentarlo! Decídete, elige lo que quieres conseguir, escoge las palabras que te llevarán hasta ahí y repítelas cada día, ¡no tardarás en ver resultados! y descubrirás el camino más amable y sencillo para crear la vida que deseas, en el cuerpo que mereces.

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