Mañana empiezo: cómo conseguirlo (de verdad) y adelgazar de una vez por todas

3

Ago, 2017

Mañana empiezo.

Y te lo crees de verdad. Lo piensas, lo sientes y lo dices. Quieres cambiar y te ilusionas con esa idea; estás cansada de verte y sentirte mal en tu cuerpo, deseas perder peso más que nada y no soportas que todo siga igual que siempre. ¡Esta vez estás decidida!

Pero qué poco tardas en volver a fallarte, ¿verdad? A mí me ocurrió un millón de veces, lo que me llevó a pensar que seguir intentándolo era inútil y que tenía que tirar la toalla.

Y es que el famoso “mañana empiezo” tiene sus consecuencias: cada nuevo “mañana” bajas un escalón en tu nivel de confianza y autoestima, hasta acabar sentada al final de la escalera, con muchos kilos de más y toda una carga de desesperanza encima.

Porque al final de la escalera te sientes mal, igual que te sientes mal mientras comes, mientras piensas que no deberías comer, mientras te dicen que no comas tanto, mientras miran tu exceso de peso, mientras lo miras tú… así que una vez que toqué fondo, empecé a buscar una solución distinta para esos momentos en los que sabes lo que tienes que hacer, pero no lo haces.

 

Recupera tu equilibrio interior y podrás conseguir lo que quieres sin tener que luchar contra ti misma

La comida no es la respuesta

Cuando estás en la rueda del “mañana empiezo” te sientes agobiada, desesperada. Comes mientras planeas dejar de comer y tu mente está confusa por esa falta de coherencia entre lo que quieres hacer y lo que haces. Tus emociones también están a flor de piel, porque no logras “controlarte” y esa lucha permanente contra ti misma te hace sufrir mucho.

En medio de toda esa confusión, no puedes parar de comer. Ni puedes hoy, ni podrás mañana.

Porque no se trata de la comida. La clave está en acabar con la confusión. Recuperar el equilibrio y la serenidad interior te permitirá ver con claridad tus objetivos y actuar en coherencia con lo que quieres conseguir, sin que ese proceso sea un sufrimiento.

Te propongo probar esto. Mañana empiezas, de acuerdo, pero esta vez así: olvídate de la comida y dedica un par de días a tomar distancia del problema. Si es posible, da unos buenos paseos tranquila y observa lo que te está pasando desde fuera, como si fuera algo que afectase a otra persona. Trata de ver cuáles son los errores que te llevan a no poder cumplir tus propios deseos, para no repetirlos. Quizá te encuentres con que haces algo de esto…

“La comida no es el problema y tampoco la solución”

Planes ideales… que no se sostienen

Pasar de comer muy mal a hacerlo “perfecto” al día siguiente es complicado. Tu mente y tú os vais a estresar con unos cambios tan radicales que te van a exigir demasiado esfuerzo. Háztelo fácil. Trátate con cariño y comprensión. Ve de menos a más. Está bien que tu objetivo final sea ambicioso, pero no lo quieras todo el primer día. Plantéate pequeños pasos, asegúrate de que puedes cumplir tu objetivo del día y ve añadiendo mejoras, poco a poco, que te ayuden a sumar éxitos y a ganar confianza. Pronto tendrás grandes resultados.

Vivir pendiente de adelgazar

Está bien querer adelgazar, pero no olvides que tienes una vida y muchas otras cosas de las que ocuparte. Si tus planes para perder peso son muy exigentes y no te permiten seguir con tu ritmo de vida normal (por ejemplo, salir a cenar con amigos) tu objetivo te comerá a ti y a tu vida… y todos volveréis a caer por vuestro propio peso. Tú ya sabes que quieres adelgazar y no se te va a olvidar, así que tranquila. Ten claro los pasos que vas a dar para conseguirlo y luego céntrate en disfrutar de tu vida, no en el hecho de adelgazar. El proceso te resultará mucho más ligero.

Venirte abajo al menor revés

Imagino que has vivido ese momento en el que caes en la tentación de comerte algo que te habías prohibido, y después te enfadas y decides tirar todo por tierra comiendo sin control. Esta es la receta para que no te vuelva a ocurrir: no hagas un plan de lo que vas a comer cuando empieces mañana. Mi propuesta es que mañana escuches a tu cuerpo. Que estés en “modo pruebas” una semana, que confies en ti, que tengas presente que quieres perder peso definitivamente y que vayas construyendo tu plan día a día, sobre la marcha, a medida que veas qué te funciona mejor, qué necesitas en cada momento, a qué puedes renunciar y a qué no… de esta manera no hay errores y adaptarás el plan a ti, en lugar de tratar de seguir planes que sólo consiguen complicarte la vida.

 


Cambiar tu manera de perder peso es todo un reto, somos animales de costumbres y, por increíble que parezca, ¡también nos cuesta hacernos las cosas más fáciles! Pero merece la pena intentarlo, ¿no crees? lo que has hecho hasta ahora ya lo conoces y el resultado también. ¡Prueba a cambiar de camino y déjate sorprender! En caso de que prefieras avanzar acompañada, aquí tienes toda la información de mi curso AMA VIVE COME que te guiará, paso a paso, en tu proceso de cambio. Te espero en el curso y en el grupo cerrado de facebook en el que comparto mis aprendizajes con las personas que ya están haciendo el curso. ¡Hasta pronto!

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