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Comes como vives, vives como comes

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Sep, 2018

Los problemas de peso son el reflejo externo de nuestros desequilibrios internos.

Nos sentimos mal por cualquier motivo, no sabemos cómo manejar lo que nos pasa por dentro… y nos lanzamos a la comida.

Muchas personas que desean perder peso creen que lo conseguirían si pudieran aislarse de todo, salirse de su propia vida para solucionar este tema, y volver después.

En su momento, yo también lo pensaba, sin darme cuenta de que no eran las circunstancias externas las que me impedían cambiar, sino mi manera de vivir.

Hoy quiero mostrarte que comes como vives y vives como comes. Si quieres adelgazar, no te sometas a una nueva dieta… ¡revisa cómo te tomas la vida!

¿Qué pesa en tu vida?

Cuando un problema de peso se prolonga en el tiempo, nos está mostrando nuestras propias resistencias a vivir de una manera fluida y ligera.

Si tu vida te resulta estresante, sientes agobio, ansiedad, frustración o desesperanza, es posible que tengas una necesidad constante de recurrir a la comida como una manera de relajarte, de huir de ese malestar, aunque solo sea por unos momentos.

Es una manera eficaz de conseguirlo, pero si te enganchas a ella sólo consigues sumar un problema a los que ya tenías: el sobrepeso.

Sin embargo, cuando estamos centradas, vivimos agradecidas por lo que somos y por lo que tenemos, y nos sentimos animadas por conseguir aquello que nos ilusiona en la vida, la comida deja de ser un recurso para calmarnos y vuelve a ponerse en su lugar.

Por eso, identificar lo que te pesa realmente, lo que te aleja de vivir con más serenidad, te ayudará a tener una relación más natural con la comida sin necesidad de hacer dietas.

Piensa qué tendría que cambiar en tu vida, más allá del peso, para que pudieras sentirte como te quieres sentir. Tómate un tiempo para decidir cómo puedes cambiar todo eso que tanto te pesa.

Libera tus resistencias

Una vez que tienes claro lo que te aleja de sentirte bien, puedes poner en práctica dos maneras de rebajar ese malestar.

1. Si el malestar que sientes es por algo externo y tienes la opción de cambiarlo, hazlo: relaciones difíciles, trabajos que no son para ti, reorganizar tus prioridades, cambiar horarios o hacer sitio para lo que realmente quieres en tu vida.

Muchas veces mantenemos situaciones que no nos gustan por pura inercia o por miedo a hacer cambios, cuando no hay peor condena que permanecer en una situación que ya sabemos que no queremos. En el cambio, hay riesgo, ¡pero al menos existe la posibilidad de mejorar!

Para estancarse en un problema de peso no hay nada mejor que mantener en nuestra vida todo aquello que nos empuja a la comida… así que te animo a liberar tus resistencias, ¡da un paso adelante y haz los cambios que necesites para sentirte mejor!

2. Cambia tu manera de responder a lo que pasa: en caso de que no puedas, no quieras, o en este momento no te sientas fuerte para cambiar lo que te hace sentir mal, tienes otra opción realmente buena para conseguir sentirte mejor: decidir cómo quieres responder a lo que te ocurre.

Normalmente, actuamos sin pensar; hemos aprendido a reaccionar de manera automática a lo que nos va sucediendo, sin darnos cuenta de que en todo momento tenemos el poder de decidir cómo queremos responder a las cosas que nos suceden.

En definitiva, cómo queremos tomarnos la vida.

Tu serenidad es demasiado valiosa como para entregársela a la primera persona que te dice algo que no te gusta o que no se comporta como tú esperabas.

Si aprendes a vivir desde ahí, en lugar de reaccionar como lo has hecho siempre, recuperarás esa serenidad tan necesaria para vivir y comer como deseas.

¿Significa esto que para perder peso no tienes que hacer dietas? Exacto. Desde mi experiencia, una vez que te haces cargo de tu vida y de tu bienestar, la ansiedad por la comida desaparece, y puedes alimentarte mejor sin necesidad de tantas restricciones. Yo tengo claro que comemos como vivimos, y mi objetivo nunca fue vivir a dieta, sino libre de ataduras, ¡también respecto a la comida! Quería disfrutar de la vida sin que comer fuese una complicación… ¡y lo conseguí! así que me decidí a compartirlo todo, paso a paso, en mi curso AMA VIVE COME. Échale un vistazo, quizá sea la solución que estás buscando.

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