Cuida de tu jardín
Cuando te has pasado la vida intentando cambiar o mejorar, no es fácil darse cuenta de la verdad que encierra esta cita de Mario Quintana, con la que volví a encontrarme en estos días: «Cuida de tu jardín… y las mariposas llegarán».
En realidad, la original decía algo así: «El secreto no es correr detrás de las mariposas… es cuidar el jardín para que ellas vengan a ti».
La cita hace referencia al impulso de salir corriendo detrás de aquello que creemos que no tenemos, sin darnos cuenta de que todo llega cuando permitimos que lo haga.
Eso, al menos, es lo que una puede ir comprobando en su propia vida, con el paso del tiempo…
Cuando me enamoré,
me sentí muy feliz,
y viví animada y contenta.
Cuando dejé de amar,
mi felicidad se esfumó,
y viví triste y desolada.
Cuando creí que no podría conducir,
sentí mucho miedo,
y no podía conducir.
Cuando creí que yo también podría conducir,
me sentí confiada y segura,
y aprendí a conducir.
Cuando creí ser válida y bonita,
me sentí válida y bonita,
y me vi mejor que nunca.
Cuando creí no ser válida ni bonita,
me sentí insuficiente e inadecuada,
y me vi peor que nunca.
Cuando creí que podría ganar dinero,
me sentí válida y capaz,
y gané dinero.
Cuando creí que no podría ganar dinero,
me sentí hundida, fracasada, avergonzada, culpable e incapaz,
y dejé de ganar dinero.
Cuando enfermé,
un gélido velo de pánico me recorrió por dentro,
y me quedé paralizada.
Cuando decidí salir adelante,
me entregué a lo que estaba pasando,
y acabó pasando.
Cuando creí que no tenía nada y que estaba acabada,
me sentí hundida, perdida, abatida y derrumbada,
y me quedé hundida, perdida, abatida y derrumbada.
Cuando creí que el sol podría volver a salir, en mi mente y en mi corazón,
comencé a mirar lo que sí tenía,
y retomé este proyecto.


