Tu idea de ti determina tu peso

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Oct, 2020

En su momento, una de las cosas que yo más temía del sobrepeso era pensar que podía ganarme la partida. Por entonces ya llevaba 20 años de bajadas y subidas de peso, y no le veía fin.

La idea de vivir una vida condicionada por los kilos de más me desesperaba. Imaginaba tantas posibilidades, tantas formas de disfrutar de la vida, que me enfadaba conmigo misma por permitir que el peso me limitara tanto.

Con el tiempo acabé comprendiendo que, cuando vives esperando a que algo cambie para poder sentirte bien, más te vale esperar sentada, porque en esa espera se te puede ir toda la vida.

Por tanto, el primer paso, siempre, es darse cuenta de que los kilos de más no pueden limitarte salvo que tú así lo decidas.

Está bien que quieras tener una imagen que te represente mejor, pero no puedes perder de vista que tú eres mucho más que tu aspecto.

Más allá de eso -que ya supone una gran liberación- hoy quiero mostrarte la verdadera causa de que este problema se haya enquistado en tu vida: tu idea de ti determina tu peso.

Tus ideas dan forma a lo que ves

El tiempo que pasé en la trampa del peso me enseñó que hay que batallar mucho con un mismo problema para poder darte cuenta de que la vida funciona exactamente al revés de como pensamos.

De hecho, una vez que lo ves claro, te sorprende cómo pudiste pasar tanto tiempo tropezando con la misma piedra sin plantearte, ni por un momento, que quizá no estabas viendo las cosas en el orden correcto.

¿Y cuál es ese orden?

Comprender que tus ideas son la causa, el origen de todo lo que ves.

Ahora crees que sucede al revés, que tus ideas son una consecuencia de lo que ves fuera de ti, y que tú -en función de lo que ves- sacas tus propias ideas o conclusiones.

Crees eso porque la mente no percibe que las ideas preceden a la experiencia, es decir, que lo que piensas sobre ti, sobre los demás y sobre todo lo que te rodea es lo que después ves fuera, en tu realidad.

Sin embargo, lo que ves -en todo momento- son tus propios pensamientos tomando forma en tu vida.

Para comprobarlo, sólo tienes que estar atenta a lo mucho que se parece tu realidad a lo que tú piensas sobre ella, y lo que ocurre cuando decides cambiar lo que piensas acerca de algo o de alguien.

En el tema que nos ocupa, ahora tienes el peso que tienes, que es un dato objetivo, al margen de lo que para ti signifique tener ese peso.

Lo que no percibes es que ese peso se corresponde con tu idea de ti -que es previa a la experiencia de alcanzarlo-.

Durante un tiempo has sido consciente de que estabas comiendo mal, de que no estabas haciendo ejercicio, y temías que la cosa se descontrolara y acabaras pesando lo que pesas ahora.

Lo que ha hecho tu realidad no es más que mostrarte lo que tú sabías que iba a suceder.

Cómo dar la vuelta a tu experiencia

Por encima de cualquier cambio en tus hábitos de alimentación o estilo de vida, vencer al sobrepeso consiste en revisar tu idea de ti.

Mientras sigas creyendo que eres una persona con sobrepeso, que el peso es un problema para ti, que tienes tendencia a engordar, y que estás condenada a vivir a dieta, eso será lo que veas en tu realidad.

Esa es, también, la causa de que recuperes todo el peso cada vez que consigues adelgazar: tu identificación con tu mentalidad de sobrepeso.

Somos lo que tenemos conciencia de ser, y nuestra realidad no es más que el reflejo de eso que creemos acerca de nosotras mismas.

A lo largo del tiempo, vamos aceptando como ciertas una serie de ideas que nos dan forma. Esas ideas las sacamos de lo que vemos, de lo que nos dicen, de lo que nos pasa…

De lo que no somos conscientes es de que permitimos que esas ideas nos definan, y las arrastramos hasta nuestro presente convirtiéndolas en verdades absolutas.

En otras palabras, el sobrepeso se convierte en tu condena cuando tú crees que eso es lo que eres: una persona con problemas de peso.

Si en lugar de eso te das cuenta de que estás replicando, una y otra vez, situaciones pasadas que no tienen ningún poder sobre ti, te liberas.

Pon distancia entre tú y el peso. Mírate a ti y mira al peso como algo externo a ti:

¿Quién eliges ser ahora?

¿La que sigue enganchada a los problemas de peso hasta el infinito? ¿o la que ya se ha cansado de seguir sosteniendo la misma historia de siempre acerca de sí misma?

Sólo tú puedes elegir quién quieres ser, sin mochilas del pasado ni condenas de futuro.

Eres libre, siempre libre para elegir hacia dónde quieres que cambien las cosas ahora.

 

Elige ser la persona que tiene el aspecto que siempre has deseado y -con esa imagen de ti en tu cabeza- empieza a vivir como vivirías si ya tuvieras ese aspecto. Haz todo lo que te lleve a sentirte ahora como tú te quieres sentir -más ligera, cómoda, ágil, guapa- ¡lo que sea que te haga sentir bien!

Si ya estuvieras en tu peso ideal, ¿te quedarías en casa atiborrándote a comida o saldrías a dar una vuelta y ver ropa bonita? ¿dedicarías tu tiempo a mirar lo bien que están otras en Instagram o lo aprovecharías para hacer algo que realmente te hace disfrutar y sentirte viva?

La visión sigue a la experiencia.

Haz todo lo que te ayude a convencerte de que tú ya eres la persona que ha dejado atrás los problemas de peso para siempre, y lo verás en tu vida.


La mente es maravillosa, pero no puede percibir que nuestras ideas preceden a lo que vemos. Al creer que lo que ve es lo que tú eres, trata de mantenerte donde siempre, representando el papel de la persona con problemas de peso al que llevas años aferrada. Todos los límites que creas tener para estar en el peso que deseas son sólo ideas de tu propia mente, y está en tu mano dejar de creer en ellas. Si lo ves claro, ¡adelante! y si crees que te vendría bien un poco de ayuda, echa un vistazo a mi curso AMA VIVE COME :)

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