Cuando no te resignas al sobrepeso

23

May, 2019

Una de las cosas en las que más pensaba durante los últimos años que viví con sobrepeso era si debía abandonar la idea de adelgazar.

Después de 20 años subiendo y bajando de peso, me planteaba si perseguir la delgadez no era un objetivo muy superficial a las puertas de cumplir 40 años.

Sin embargo, a pesar de mis propios juicios, algo dentro de mí me impulsaba a cambiar, y nunca renuncié a ese deseo.

Ahora que entiendo, veo y siento que cada una de nosotras es una perfecta combinación de alma, mente y cuerpo, puedo comprender también que resignarse no es una opción cuando el sobrepeso está ocultando la verdadera naturaleza de tu Ser.

«Quizá no se trate de cambiar, sino de dejar de ser quien no eres»

Alma, mente y cuerpo

Tu particular combinación -única en el mundo- de alma, mente y cuerpo es un sistema complejo y perfecto en el que todo lo que le sucede a una parte tiene efecto en las demás.

Tu alma -espíritu, corazón, intuición, o como a ti te guste llamarla- es la parte más esencial de quien eres, pero también a la que menos atención prestas.

De hecho, el sobrepeso es el resultado de vivir desconectada de ella.

Esa desconexión de tu Ser interno, ese vivir constantemente fuera de ti, hace que busques llenar esa sensación de vacío con algo externo, como la comida.

Después, cuando tu peso aumenta y te das cuenta con horror de que ya no te reconoces a ti misma, intentas volver a ser quien eras a base de esfuerzo y sacrificio… con resultados efímeros.

 

Qué es tu cuerpo y cómo responde al cambio

Si lo que has hecho hasta ahora para perder peso no te ha dado el resultado que esperabas, te animo a observar tu cuerpo desde otra perspectiva. Verlo en su verdadera dimensión te ayudará a entender cómo puedes cambiarlo.

Tu cuerpo es la máxima expresión de belleza que existe en la naturaleza. Un Ser que toma forma en el mundo; un asombroso organismo que funciona a la perfección, sin que ni siquiera tengas que molestarte en entender cómo lo hace.

La definición más bonita que he leído del cuerpo es la que hizo el psiquiatra y psicólogo suizo Carl Jung, quien afirmó que “El cuerpo es la manifestación externa de la vida del espíritu”.

Si lo concibes de esa manera, maltratar a tu cuerpo como si se tratara de una masa de carne que puedes moldear a base de sacrificio, ya no volverá a tener sentido para ti.

Tu cuerpo es el Ser vivo más perfecto que existe, y como todos los seres vivos responde al amor con amor, al rechazo con rechazo… y al hambre con más hambre.

 

“El cuerpo es la manifestación externa de la vida del espíritu» Carl Jung

Si te hace feliz, es bueno para ti

Cuando vives rechazando tu aspecto y maltratando tu cuerpo -ya sea atiborrándolo de comida o privándolo de lo básico– sufres en tus propias carnes las consecuencias: hambre, sobrepeso, desánimo, abatimiento…

Tratar mal a tu cuerpo, por exceso o por defecto, es luchar contra ti misma, y en esa lucha sólo puedes perder tú.

Por el contrario, tratarte con amor, amabilidad y respeto, te abre a nuevos caminos para conseguir el cambio que deseas.

Si en lo más profundo de tu Ser quieres cambiar, adelante. Te mereces vivir en un peso en el que te sientas bien. Además, el alma es muy persistente, así que cuanto antes atiendas sus deseos, antes te sentirás en paz.

Si tu alma te llama a despertar, a volver a tu esencia y a honrar tu propia belleza, ponte en marcha. Lo único que tienes que hacer es encontrar una manera de perder peso que te haga feliz, desechando cualquier plan que implique dolor o sacrificio.

Conecta contigo misma y pregúntate: ¿cómo podría perder peso de una manera amable y respetuosa conmigo misma?

Decídelo y ve a por ello con alegría y confianza. Te aseguro que un proceso de cambio feliz siempre da resultados felices.

 


 

En mi caso la respuesta pasó por respetar mis gustos y mi propio ritmo. Mis gustos me llevaron a seguir comiendo de todo, con orden y moderación, y mi ritmo me llevó a mirar hacia dentro, a conocerme más y mejor, a aceptar lo que me gustaba y lo que no me gustaba tanto de mí, y a disfrutar moviendo mi cuerpo de una manera tranquila. Sea como sea, cuando por fin dejas a un lado el sacrificio y adoptas tu felicidad como guía, tomar decisiones y llevarlas a cabo se vuelve mucho más motivador. 25 kilos menos después, este sigue siendo mi lema ¡¡AMA VIVE COME!!

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